La era digital no significó la muerte del diseño editorial. Todo lo contrario: estamos viviendo un renacimiento donde los principios clásicos de la maquetación se encuentran con las posibilidades infinitas de la web.

Tipografía como protagonista

En una revista digital bien diseñada, la tipografía no es un accesorio: es la base del lenguaje visual. Una serif elegante para títulos, una sans-serif limpia para cuerpo, y la tensión entre ambas genera identidad sin necesidad de elementos decorativos.

La buena tipografía es invisible. La gran tipografía es inolvidable.

Las fuentes variables y las unidades fluidas como clamp() permiten que los títulos respiren en pantallas grandes y se compriman con gracia en móviles, sin breakpoints abruptos.

Espacio en blanco como lujo

Si hay algo que distingue a una revista de un diario, es el espacio. Un diario necesita densidad informativa. Una revista necesita aire. Cada margen, cada separación entre párrafos, cada respiro visual es una decisión editorial que dice “tomáte tu tiempo”.

Los cuatro estilos

Este template demuestra cómo un mismo sistema de componentes puede adoptar personalidades radicalmente distintas:

  1. Editorial — Negro y dorado, sin bordes redondeados, tipografía dramática. Inspirado en Vogue y Esquire.
  2. Blog moderno — Verde suave, mucho whitespace, foco absoluto en la lectura. Inspirado en Medium y Substack.
  3. Digital — Violeta eléctrico y rosa, sombras pronunciadas, energía visual. Inspirado en Wired y The Verge.
  4. Lifestyle — Arena y tierra, tipografía liviana, fotografía protagonista. Inspirado en Kinfolk y Cereal.

Cómo funciona

Todo el cambio estético se logra modificando una sola línea en el layout base: el import del archivo de design tokens. Los componentes no cambian. Las páginas no cambian. Solo cambian las variables CSS, y con ellas, toda la personalidad del sitio.

Eso es el poder de un sistema de diseño bien pensado.